
Siempre he tenido la impresión de que el día fomingo es el único de la semana que está hecho exclusivamente para descansar.
A veces, es cierto, que se utiliza para producir: estudiar para la prueba del lunes, hacer el aseo general de la casa, etc. Pero todo es bajo un ambiente de paz y tranquilidad.
En mi caso, es más que común pasar algún día del, desgraciadamente, muy corto fin de semana haciendo lo que no hice durante los otros cinco días. Y este domingo no fue la excepción.
La verdad es que no me importa, como típico chileno, dejar todo a última hora, tampoco me importa sacar la vuelta, yo asumo las consecuencias de trasnochar un domingo, ya sea por no tener terminado el trabajo que es para la mañana del lunes, o lo que sea.
Pero si hay algo que no soporto, es el estres. ¿Cuál es la idea de amargarse?
Al final no se consigue nada más que mala onda en el grupo, cuando el trabajo es grupal, y un par de arrugas más en la cara, para cuando nos toque ponernos viejos.
¡Oigan! es DOMINGO, ¿entienden?. Un día feliz, el último que queda de la semana antes de tener un lunes maldito, el momento para poder olvidarnos de todo y semi desconectarnos del mundo, para qué apresurarse, si entondando una canción con una sonrisa entre las mejillas, se consigue lo mismo, incluso se produce más.
No me vengan a gritar ni a enojarse conmigo un domingo, porque no van a conseguir nada. Nadie me saca de mi paz interior este día, y tampoco van a encontrar alguna forma de apresurarme, yo me tomo las cosas con calma.
Basta ya de gente amargada, gruñona, estresada y terriblemente exigente. No digo que seamos mediocres, al contrario, sólo digo que seamos completamente felices y le respondamos con una sonrisa y un chiste a todos aquellos que no quieren hacer de nuestro domingo un día feliz.
Y al que no le guste, puede hablar con la mano.
Si no me dejas ser feliz, jódete
17:15
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Etiquetas: Domingo
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