Vecinos

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Me gusta el lugar donde vivo.

Estoy lejos de las avenidas, no pasan micros por fuera de mi casa, de hecho, sólo autos de quienes viven aquí en el mismo lugar, entre las ocho y las ocho. Por lo demás todo es paz y tranquilidad.

Mi casa está en una esquina, entonces tengo menos casas aledañas a la mía. A la derecha la Florencia, una niña chiquitita que debe tener unos 3 años ya, nunca ha hecho ningún escándalo, y la casa de atrás, que también tiene niños, un par de gritos en la tarde, la Nana que los reta, y antes de que se muriera el perro, ladridos constantes cuando pasaban a recoger la basura. Pero nada molestamente bullicioso.

Hacen pocas fiestas, nunca me ha tocado un día de semana, antes de alguna prueba, que justo a alguien se le ocurra hacer ruido hasta las 5 de la mañana.

Pero hoy, hoy fue la excepción. Hubo mucho, mucho ruido, y muy molesto.

Llegué a estudiar a mi casa, o eso pretendía. Tengo una prueba mañana en la mañana y estoy un poco atrasada con la materia. Me iba a dedicar toda la tarde a repasar y en la noche preguntar las últimas dudas a mis amigas. Pero eso no pasó.

Por alguna extraña razón, en alguna de las casas cercanas había ruido. Pero no cualquier ruido, no era música fuerte, o algunas risas de mucha gente haciendo asado, no. Era ruido de personas hablando por micrófono.

Además, no hablaban cualquier cosa, sino que de Dios, la salvación, el pecado, la ayuda espiritual y no sé que diablos más.

Está bien, que tengan su fe y eso, pero ¿cuál es su problema?. Yo no digo que dejen de hacer terapias en grupo y hablar de su religión o lo que sea, pero ¿por qué por micrófono?. Es como si quisieran que se unieran más vecinos a la causa, y haciendo públicos sus problemas, según yo, no era la mejor forma de convencerlos. Está claro que conmigo eso no funcionó.

Conservo una actitud de respeto con aquellos que creen cosas diferentes a las mías, aunque tengan una filosofía de vida incluso contraria. Por ejemplo, siempre les abro la puerta y recibo en mis manos esos panfletos que reparten, por respeto, como ya dije antes, de vez en cuando hasta los leo. Pero que me vengan a hacer llamados por micrófonos o dar la lata de 30 minutos caminando por la calle para explicarme lo bello que es el amor de Dios, creo que ESO debe dejárselo a personas con mucho tiempo libre y no vengan a arruinar la tranquilidad de mi hogar con sus plegarias.

¡Yo sólo pedía estudiar tranquila!

Ahora si que hay UN solo y total agradecido con esto: "Dios"