
Las calles de Santiago están atestadas de calor, y lo digo así como si el calor fuera una "cosa" material que no nos deja caminar tranquilos. Al cruzar la puerta de nuestras casas, o en el mejor de los casos de un lugar con aire acondicionado, se nos cuelga un luchador de sumo en la espalda durante todo el trayecto, a donde sea que vayamos.
Y caminamos y caminamos, sudando a gota gorda, para llegar a la micro y seguir sintiendo como se nos derrite el cuerpo.
No sólo basta con que andemos transpirando como caballos, además los santiaguinos estamos todos "ganDgosDos" por el fantasma de la alergia primaveral, siendo que los únicos responsables de la carraspera que no nos deja respirar, son las malditas pelusas de "plátano oriental" que se nos pegan, como parásitos "come" oxígeno, en las fosas nasales.
Incluso se rumorea que este árbol, evidentemente no autóctono, fue traído a Santiago con el propósito de provocar esta alergia masiva en la ciudad. ¿Para qué? Es más que obvio, para potenciar la venta de fármacos. No olvidemos que lo que más hay en Santiago son, justamente, farmacias. Bueno, también botillerías.
No tiene ninguna gracia salir a caminar en los "bellos" días de verano, a menos que desees llegar a la casa con tos y los ojos del porte de un huevo cada uno, rojos de irritación y con la ropa mas "sopiada" que recién mojado con un balde con agua.
De todas formas hay algunos contentos con los calores y las alergias, la Coca-cola, el tío de los helados, y las farmacias.
Un verano naranja, pa pa paaaa...
17:32
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Jueves
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